miércoles, agosto 03, 2016

Una visita al Algarve más oriental: Vila Real de Santo António (I)


Hay veces que el descubrimiento de un pueblo o de una ciudad te hace volver cada cierto tiempo con el fin de recuperar aquellas experiencias ya vividas, este es un ejemplo.

Vila Real de Santo António (VRSA) es una ciudad fronteriza portuguesa, situada junto a Ayamonte (Huelva). Está a 2 Km de la frontera, no es necesario abonar ningún peaje. Una ciudad en la desembocadura del Guadiana, allí donde Río y Océano se juntan.

Desembocadura del Guadiana, con Ayamonte al fondo




Cuando viajas a cualquier lugar, para conocerlo bien, es importante  interactuar con su gente, conocer sus costumbres, disfrutar de su comida. En este post os comento algunos de los restaurantes que más nos gustaron en VRSA.

Comer en Vila Real

Tienen una gran cantidad de restaurantes. Muchos de ellos los anuncian como Snack Bar. He de decir que en principio esta denominación me hacía dudar, pero una vez probada la comida esas dudas desaparecen, así que no tengáis en cuenta Snack Bar como algo de baja calidad.

La mayoría de los restaurantes están en las calles que rodean la Plaza del Marqués de Pombal, en el centro de la ciudad, aunque yo prefiero llamarlo pueblo, me resulta más cercano y entrañable. Es importante que tengáis en cuenta que en Portugal es una hora menos y a las ocho algunos restaurantes están ya completos y toca esperar un tiempo. En casi todos te sirven un paté de sardinas y mantequilla con pan cuando te sientas, si no lo quieres se lo dices y lo retiran. Mientras esperas está bien para abrir boca, porque además el pan portugués está muy rico.

Restaurante Cuca, situado en la calle Doctor Sousa Martins, detrás de la plaza. Muy concurrido. Tienen el pescado fresco en una cámara a la vista para mostrarte qué ofrecen. Cualquier pescado es delicioso, la baila, la bica, la dorada, el atún, los boquerones... Siempre lo acompañan con un par de patatas cocidas en su punto y una ensalada con tomate (que sabe a tomate) para compartir. Una jarrita de vino blanco de medio litro para acompañar el pescado es un maridaje perfecto.  Precio para dos personas entre 20-22 euros. No os olvidéis de pedir un café, en Portugal es delicioso. Normalmente es invitación de la casa.

Una Bica y una Baila

Restaurante 2000, prácticamente al lado del Cuca. También tiene buen pescado; la dorada, el atún encebollado, el bacalao dorado… Un mediodía de las vacaciones lo tenemos apuntado para  comer un arroz con bacalao, con sus almejas, sus langostinos. Riquísimo. Lo que sirven para dos podrían comer cuatro perfectamente. El primer año tuvimos que dejar la mitad, para nuestro dolor.  En los siguientes ya no nos pasó, llevamos un túpper  y tenemos otra comida genial para otro día. Pensar que llevaros la comida que sobra no está mal visto, cada vez es más habitual, no se puede ni debe desperdiciar comida. Precio del arroz 26 euros, con el vino; unos 30 euros.

Arroz con Bacalao

Snack Bar Afonso, está un poco más apartado, en la calle Manuel Madeira Afonso, a 5 minutos del centro, es decir al lado. ¡Qué descubrimiento! Es el típico sitio que no te fijas, es pequeñito, en una calle normal, no llama la atención, pasa desapercibido. Este no está en Tripadvisor. Un día a mediodía lo vimos lleno de gente del pueblo, y con razón estaba de esa guisa. Al día siguiente ya lo comprobamos. Cocina casera con menús que van cambiando diariamente. Puedes empezar con una sopa, ese día tocó de verduras. Y después tienes platos a elegir entre seis opciones, de carne o de pescado. Tuve la suerte de probar uno de carne de cerdo con almejas que estaba delicioso, de acompañamiento llevan o patatas fritas, o arroz o ensalada. Además tienen jarritas de vino individuales o para dos. En el postre, nosotros nos decidimos por un flan casero, también tienes fruta o helados con tres bolas y para terminar un café. Todo por el precio de 7 euros, si pides la sopa son 8 euros. Lo que leéis. Imprescindible.

Carne de cerdo con almejas


Os habrá entrado hambre, normal.

En el siguiente post os comentaré detalles sobre su fantástica playa. Os espero.

Y recordad, la curiosidad mató al gato, pero la falta de curiosidad nos matará a todos.